Hay molestias que muchas personas terminan normalizando, y el dolor de espalda baja es una de ellas. A veces pensamos que será por la edad, por haber dormido en mala postura o simplemente porque hemos hecho un mal gesto. Así que esperamos unos días confiando en que desaparezca solo.
Pero pasan los días… y la molestia sigue ahí.
Quizá notes la espalda rígida al bajarte del coche después de conducir un rato. O aparece un pinchazo cuando te agachas para coger algo del suelo. Incluso puede que, después de pasar horas sentado trabajando, necesites unos segundos para volver a ponerte recto.
Lo más curioso es que no recuerdas haberte hecho daño.
Y entonces aparece una de las preguntas más frecuentes
¿Por qué me duele la espalda baja si no me he hecho daño?
La buena noticia es que, en la mayoría de los casos, ese dolor no significa que exista una lesión grave.
Y entender por qué aparece el dolor es tan importante como tratarlo.

¿Por qué puede doler la espalda baja?
Esta es probablemente la pregunta más difícil de responder, porque no existe una única causa.
A veces influye pasar muchas horas sentado. Otras, volver a entrenar después de un tiempo, dormir peor de lo habitual, el estrés o simplemente realizar los mismos movimientos una y otra vez durante el trabajo.
Lo más frecuente es que no sea un solo motivo.
Es la suma de pequeños factores la que hace que la espalda se vuelva más sensible y termine apareciendo el dolor.
Por eso dos personas con molestias muy parecidas pueden necesitar tratamientos completamente diferentes.
Entonces… ¿Qué tiene que ver la osteopatía?
Seguramente hayas oído hablar de la osteopatía.
Y también es posible que lo primero que te venga a la cabeza sea «crujir la espalda».
Pero la realidad es bastante distinta.
Cuando un fisioterapeuta especializado en osteopatía valora a una persona con dolor lumbar, no se fija únicamente en la zona donde duele.
También observa cómo se mueve la pelvis, la cadera, la columna y cómo se mueve la persona en su conjunto.
¿Por qué?
Porque muchas veces el dolor no depende solo de la espalda.
El objetivo es entender qué factores pueden estar manteniendo esas molestias para elegir el tratamiento más adecuado.
Cada persona es diferente y, por eso, no existe un tratamiento igual para todo el mundo.

¿Qué puedes hacer si te duele la espalda baja?
Si el dolor acaba de aparecer y no existen signos de alarma, hay algunas recomendaciones que suelen ayudar:
- Evita pasar varios días en reposo absoluto.
- Intenta seguir moviéndote dentro de lo que el dolor te permita.
- Si trabajas muchas horas sentado, cambia de postura con frecuencia.
- Vuelve al ejercicio de forma progresiva cuando el dolor empiece a mejorar.
- Si las molestias no desaparecen o vuelven una y otra vez, busca una valoración profesional.
¿Cuándo deberías consultar?
Es recomendable pedir una valoración si:
- el dolor dura varias semanas;
- aparece cada vez con más frecuencia;
- limita tu trabajo, tu deporte o tu día a día;
- o notas que el dolor baja por la pierna, aparece pérdida de fuerza, alteraciones de sensibilidad o problemas para controlar la vejiga o el intestino.
¿Llevas tiempo con dolor en la espalda baja?
Muchas personas terminan acostumbrándose a convivir con estas molestias.
Dejan de hacer ejercicio.
Evitan determinados movimientos.
O simplemente esperan a que el dolor desaparezca solo.
Pero acostumbrarse al dolor no significa que sea normal.
En Clínica Maslow contamos con Ione Rodríguez, fisioterapeuta especializado en osteopatía, que realiza una valoración individual para entender qué puede estar influyendo en cada caso y plantear el tratamiento más adecuado según las necesidades de cada persona.
Porque muchas veces no se trata solo de dónde duele.
Se trata de entender por qué duele.

